​Entre “espíritus” y muros del Viejo San Juan cuentan historia de los rones de Puerto Rico

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Rones PR 2


SAN JUAN, PUERTO RICO. Escuchar la historia del nacimiento de la industria de rones en Puerto Rico, contada por el fascinante personaje del San Juan colonial, corsario Miguel Enríquez, es una aventura que ya está disponible en el monólogo “Entre Espíritus” inaugurado en el Restaurante Princesa Gastrobar, en La Puntilla del Viejo San Juan, como un nuevo atractivo para comensales y visitantes.


El actor boricua, Willie Denton, le da vida al espíritu del pirata, quien acumuló gran fortuna y es considerado como el hombre de mayor poder en la isla a principios del siglo 18.


La maestría de ceremonia para la presentación inaugural del monólogo estuvo a cargo del también actor Braulio Castillo Hijo.


La actividad reunió a representantes de la industria hotelera, tours operadores y agentes de viajes.

En la puesta en escena, Denton, con atuendo y los modos bruscos de un corsario, se pasea entre las mesas del restaurante, contando distintos hechos políticos y económicos que marcaron el Puerto Rico colonial y el surgimiento de los rones de marca local.


Sin ocultar su resentimiento por haber sido traicionado por la corona española, despojado de riquezas y encarcelado, el espíritu comparte con el público anécdotas y conversaciones privadas que sostuvo con los pioneros de la industria del ron en la isla, como Juan Serralles, Facundo y Amalia Bacardí, la familia Trigo y Juan Fernández, quienes con sus propias fórmulas lograron producir marcas que hoy son reconocidas internacionalmente.


El vestuario fue diseñado por Lorel Cubano y confeccionado por el joven diseñador Christopher Santana. La dirección de escena recayó en Adriana Pantoja. También contó con la participación de José Emanuelli como extra.


“Con este monólogo traemos la magia de la historia colonial y también brindamos una experiencia inolvidable a nuestros visitantes”, indicó el publicista Ángel Torres, creador del libreto y también productor.

Expresó que el montaje involucró un arduo trabajo de investigación multidisciplinaria para una puesta en escena de unos 35 minutos de duración, que está disponible para grupos previa reservación.


Por su lado, Jan Daniel Díaz, de la familia propietaria de Princesa Gastrobar, definió la iniciativa del restaurante como novedosa y de gran valor cultural para la zona histórica del Viejo San Juan.


“La pieza le da vida no solo al personaje sino a capítulos de la historia de Puerto Rico, aportando datos que muchas personas desconocen”, dijo, recalcando que es una oportunidad para adentrarse en el trasfondo cultural de la isleta de San Juan Bautista.


La representación finaliza con una canción sobre los tesoros y grandeza de Puerto Rico y su gente, de la autoría de José Vega “Remi” y Ángel Torres, arreglo musical del productor Angelo Torres (Max Studio) y coreografía de Jean Pierre.


Los interesados en disfrutar de la pieza teatral pueden hacerlo reservando una fecha para grupo en Princesa Gastrobar.


Un pirata con patente de corso Miguel Enríquez tuvo la suerte de nacer libre por ser hijo de una ex esclava.

Su padre -cuya identidad no se conoce con precisión- era un hombre blanco vinculado a los altos estamentos de la sociedad sanjuanera de la época.


El joven mulato, inteligente y aventurero, contaba, además, con una gran ventaja para la época: saber leer y escribir, habilidad que aprovechó para entablar importantes conexiones con la jerarquía del gobierno colonial español, que le otorgó una patente de corso para “proteger los mares y saquear barcos enemigos”, con lo que acumuló riqueza y poder avasallador en el Caribe.

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