El Merengue, su influencia decisiva en el temperamento alegre del dominicano

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SANTO DOMINGO. Ningún investigador ha podido dar con el “acta de nacimiento” del merengue, pero los que han rastreado la historia de su evolución como ritmo folklórico y como baile coinciden en reconocer que es el símbolo musical de la identidad del pueblo dominicano.


El periodista Luis Eduardo Lora (Huchi) le atribuye una “influencia decisiva” en el temperamento alegre del dominicano.


Su lírica se ha utilizado popularmente para hablar de la realidad social o política, o para referir acontecimientos históricos o cotidianos del pueblo. Yaqui Núñez, famoso presentador de la televisión dominicana, lo dijo bien: “Desde el principio…desde los primeros habitantes…la música ha sido una forma no sólo de contar, sino de cantar la historia de este pueblo. Siempre ha habido aquí un cantar bailando y un bailar cantando en esta puerta del Nuevo Mundo”.


¿Sabías que? La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró el 30 de noviembre de 2016 el merengue de la República Dominicana Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El Comité Intergubernamental, durante su reunión anual en Adis Abeba, tomó la decisión al considerar que el merengue dominicano “desempeña un papel activo en numerosos ámbitos de la vida diaria de la población: la educación, las reuniones sociales y amistosas, los acontecimientos festivos e incluso las campañas políticas”. La Unesco destacó que este elemento del patrimonio cultural inmaterial “se transmite esencialmente mediante la participación y su práctica atrae a personas de clases sociales muy diferentes”, contribuyendo a “fomentar el respeto y la convivencia entre las comunidades”.


El merengue es la música popular dominicana más universal. Comenzó a hacerse notar como distintiva a mediados del siglo XIX, acogida por una juventud impetuosa que rompía con los moldes solemnes de los ritmos europeos en boga, sobre todo en la región del Cibao, en el centro del país. Veinticinco años después ya comenzaba a ser acogido en algunos clubes de las zonas urbanas.


Es la expresión musical que más cambios ha tenido, lo que ha dado lugar a que los investigadores de sus particularidades rítmicas hayan identificado numerosas variedades en su interpretación, en su instrumentación y en el tiempo de sus compases.


Originalmente se interpretaba con un conjunto de guitarras, güira, tambora y marimba. En el último tercio del siglo 19, el acordeón diatónico, de procedencia alemana, sustituyó a las guitarras.


Posteriormente, la marimba, cuyo sonido imitaba el de un contrabajo, fue sustituida por la guitarra-bajo eléctrica. Luego, se le incorporó el saxofón, y en algunos conjuntos, el piano. La güira, hecha de metal, es un instrumento auténticamente dominicano. Es un raspador, que guarda cierta semejanza con los güiros tradicionales hechos de calabazos secos. Se toca sosteniéndola verticalmente, agarrada por su asa con una mano, y con la otra se rascan las estrías de su superficie con un gancho que termina en forma de peine de púas metálicas.


El merengue está articulado en tres partes o secciones. Comienza con el llamado “paseo”, una introducción instrumental que suena como una especie de marcha lenta. Le sigue el “cuerpo del merengue”, que es la sección cantada y bailable. Y concluye con el “jaleo”, caracterizado por estribillos vocales. Tras el “jaleo”, los intérpretes repiten la parte cantada.


El ritmo que lo caracteriza se produce con la tambora, cuyo sonido proviene del uso de ambas manos. Es un tambor de dos cabezas, de forma cilíndrica, hecho de un tronco de árbol ahuecado, cuya originalidad es que tiene el cuero de un chivo macho de un lado, y en el lado contrario, el cuero de una chiva, atados con cuerdas de cabuya. El cuero del lado derecho se toca con una baqueta, y el del lado izquierdo, con la palma de la mano.


Se baila en parejas, que mueven piernas y caderas mientras permanecen abrazadas, dando vueltas por el salón, en ocasiones dando pasos y haciendo figuras que remedan los movimientos de otros ritmos que han influido los cambios del Merengue, como el jazz, el twist y el rock and roll.


Algunos investigadores identifican cuatro variantes del Merengue: 1. El Merengue Liniero, originado en la llamada Línea Noroeste; 2. El Merengue Quebrado; 3. El Merengue de Pregunta y Respuesta; y 4. El Merengue Pambiche.


El investigador folklórico Fradique Lizardo establece la existencia de ocho variantes: 1. El Merengue Cibaeño, el llamado “típico” o “perico ripiao”; 2. El Merengue Liniero; 3. El Merengue Juangomero, originario de la población noroestana de Juan Gómez; 4. El Merengue Pambiche; 5. El Merengue Redondo, que es exclusivo de la provincia de Samaná; 6. El Merengue de Atabales, de la región sureste; 7. El Merengue Ocoeño, de la ciudad sureña de San José de Ocoa; y 8. El Merengue de Balsié, que se toca en el suroeste.


Otras dos variantes de reciente aparición son el Merengue Maco, o “a lo Maco”, cuya característica distintiva es un cambio rítmico en el toque de la tambora, y el Merengue de Calle, en cuya interpretación se introduce el uso del timbal, y en el que se aumenta la velocidad de la ejecución.


“El merengue es siempre alegre, yo creo que ha influido de manera decisiva en el temperamento alegre del dominicano”. Huchi Lora, Periodista dominicano en el documental Sol Caribe.


¿Sabías que? Luis Alberti tiene el indiscutible mérito de ser el compositor popular dominicano de que proyectó el merengue dominicano a nivel internacional. ‘Compadre Pedro Juan’, es una de sus creaciones más conocidas. (Fuentes externas)

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