​Museo de la Porcelana exhibe extraordinarias obras en "La pieza destacada del mes"

|

Dis


SANTO DOMINGO. El Museo de la Porcelana, labor imperecedera de la inolvidable Violeta Martínez, fundadora y referente indiscutible del arte cerámico, sigue mostrando su esplendor e hidalguía, gracias a personas diligentes y dedicadas como Margarita Solimán, quien tras la  ausencia física de su mentora prosigue con su obra y muestra a criollos y foráneos extraordinarias piezas de este arte milenario.


Gracias a la pasión que imprimió Violeta Martínez a la ontención restauración y preservación de cada pieza,  el país posee una amplia colección de antigüedades y figuras únicas de gran valor histórico y artístico, provenientes de las más destacadas manufacturas orientales, europeas y de Norteamérica. 


Precisamente, con motivo de presentar periódicamente "La pieza destacada del mes", Margarita Solimán investiga y profundiza acerca de la historia y origen de cada manufactura, a fin de que el visitante obtenga una información completa al respecto.


Este es el caso de la presentación de una de ellas, esta vez procedente de la Real Fábrica de Porcelana de Berlín. KPM, expone que, según texto consultado, “con la ayuda de ceramistas egresados de la fábrica de Hochst, el gran modelador de porcelana W.C. Wegeli fundó en Berlín en 1750 una fábrica de porcelana de pasta dura al estilo de Meissen.


De excelente calidad fabricó vajillas de mesa y bellas figuras. En 1757, por orden de Federico el Grande tuvo que retirarse de la fábrica, ocupando su lugar Reichard; en 1761 Gotzkowski le sucede y, por dificultades financieras, en 1763, el rey en persona tomó la dirección de la fábrica, contratando artistas ceramistas de Meissen.


Su ambición era recuperar esa manufactura. Tomó medidas económicas muy drásticas, exigiéndoles a los judíos la compra de una vajilla o un juego de porcelana de Berlín, para obtener el certificado de matrimonio: también la Lotería de Berlín tenía que pagar 10,000 taleros anualmente en la compra de objetos de porcelana. Estos métodos hicieron prosperar la fábrica, apuntan los textos consultados.


Expone, además, Solimán, que, tras consultar el libro escrito por Violeta Martínez sobre el arte de la porcelana, pudo conocer que “La producción del siglo XIX alcanzó un notable desarrollo por la gran cantidad de piezas realizadas. Su ornamentación tuvo una amplia gama de formas y decoraciones, casi siempre inspiradas por Meissen, en vajillas, servicios de té, floreros, vasos, placas… con los famosos diseños florales, principalmente decoraciones en perforado, en bajo y alto relieve, y la famosa y casi exclusiva técnica, la litofania: esta técnica consiste en placas labradas y modeladas de tal modo que, al trasluz dan la ilusión, en claroscuro, de una obra pictórica, ese efecto se obtenía dando distinto grosor a la pasta. Sus figuras perfectas y bien modeladas se especializaron en temas militares, mitológicos y pastoriles”.


Concluye que “sus marcas: una W en azul, bajo barniz en la manufactura de Wegely, y una G seguida de un punto azul, la de la fábrica de Gotzkowsky. Para la producción de la Real Fábrica de porcelana prusiana se utilizaron variantes del cetro real, en oro o en azul, hasta 1837. Entre 1837 y 1844 las letras KPM con el cetro superpuesto. Hasta 1870 se usó una marca estampilla en la pasta, con aquellas letras sobremontadas por el águila de Prusia, en que vuelve a utilizarse como marca el cetro real, pero con una breve tilde o trazo diagonal en su mitad”.


De manera que el arte inextinguible e inmortal de la porcelana sigue mostrando sus mejores destellos en este Museo ubicado en la Calle José Reyes, próximo a la Iglesia Regina, en la zona Colonial de esta capital.

“El Museo de la Porcelana es mi legado para los dominicanos y latinoamericanos, para que conozcan la belleza e historia del arte cerámico”, escribió Violeta Martínez.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.