​Trump lanza la ofensiva contra su 'impeachment'

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SANTO DOMINGO. "Acoso presidencial". Así de contestatario amaneció Donald Trump el día después de que la Cámara de Representantes aprobara  someterle a juicio político, convirtiendo al empresario en el tercer presidente en la Historia de Estados Unidos que deberá enfrentarse en el Senado un impeachment que, aunque tiene muy pocas opciones de prosperar, supondrá una mancha en su expediente.


"Anoche fui acusado por los demócratas, que no harán nada sin los votos de un solo republicano, dando continuidad a la mayor caza de brujas de la Historia de Estados Unidos", escribió Trump en Twitter, desde donde aprovechó para lanzar nuevos ataques contra la oposición, con mención especial a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, por liderar una "farsa patética" que acabarán pagando en las urnas cuando llegue noviembre.


Para el presidente, lo ocurrido en Washington marcará el inicio de lo que llamó el "suicidio político" del Partido Demócrata, según se encargó de arengar esa misma noche ante sus seguidores durante un discurso que dio en Michigan, uno de los estados considerados bisagra en las elecciones de 2020, desde donde siguió los resultados de la votación en el Capitolio.


Lo cierto es que el ego de Donald Trump está tocado tras el impeachment, y así pareció reconocerlo ayer la portavoz de la Casa Blanca. "El presidente ha dicho en repetidas ocasiones que esto no era algo que necesariamente quiera en su currículum", admitió Stephanie Grishman ante las cámaras del programa Good Morning America.


Desde la Casa Blanca calificaron la votación de la Cámara de Representantes, en la que se aprobaron los dos artículos del impeachment que acusan a Trump de abuso de poder y obstrucción al Congreso, como uno de los "episodios políticos más vergonzosos" en la Historia. "Sus payasadas dejan claro que los demócratas no saben lo que necesitan los estadounidenses, un Congreso que trabaje para el pueblo", indicó la oficina de Grishman.


La pregunta ahora no es saber qué pasará con el juicio político, porque nadie duda de que el presidente será absuelto por el Senado, ya que esa cámara está controlada por sus aliados republicanos, sino aventurar quién saldrá beneficiado de este proceso. Y ahí es donde entran en juego una vez más las estrategias de uno y otro bando para que el impeachment siga dominando la agenda política.


Los demócratas, capitaneados por Pelosi, se sienten con la sartén por el mango y han amagado con retrasar el proceso para intentar extender los plazos y causar el mayor daño político antes de la cita electoral. Una táctica que los republicanos ven como una "extorsión constitucional", según denunció el senador Lindsey Graham, uno de los más fervientes seguidores de Trump.


La realidad es que el impeachment continúa polarizando a la sociedad estadounidense y, según una nueva encuesta publicada por el canal NBC, los partidarios y detractores del juicio político se encuentran en un empate técnico, con un 90% de los republicanos que rechazan destituir al presidente y un 83% de los demócratas a favor de truncar su mandato. Pero para que Trump fuese condenado haría falta que 20 de los 53 senadores republicanos rompiesen con su partido y votaran con los demócratas, un escenario que parece imposible teniendo en cuenta que los conservadores han cerrado filas en torno al presidente y ni uno de sus legisladores votó el miércoles a favor del juicio político, mientras sí hubo tres demócratas que cambiaron de bando.

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