​No más violencia

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No puede la violencia superarse a sí misma y hallar nuevos e infortunados caminos en un país donde su gente, en esencia, es buena, hospitalaria, solidaria y noble. No es posible que 2020 comience con asesinatos y sus días iniciales marquen algo como lo ocurrido con la niña Yanesy Rodríguez, de cuatro años, hallada muerta en un basurero del paraje Barranca de Las Charcas, al suroeste de Santiago, tras haber sido reportada como desaparecida.


Nadie puede explicar, resulta absolutamente inexplicable que alguien haya golpeado hasta matar a una pequeña, a nadie se justifica tal acto de violencia; pero pensar en esta criatura de apenas 4 años conmueve hasta lo inimaginable.


De feminicidios y menores en orfandad hablan los medios de prensa. Pese a la afirmación del procurador general de la República acerca de que estos crímenes habían descendido, 2019 concluyó con 78 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas y más de 300 niños y niñas quedaron huérfanos e invadidos por un trauma que solo predice un futuro incierto.


Entre 2005 y noviembre de 2019, la PGR contabilizó 1.295 feminicidios, estadísticas que difieren de los que publica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que, solo entre enero de 2010 y septiembre de 2019, sumó 1.795 mujeres muertas por la violencia machista en la República Dominicana.


La hermosa Quisqueya no merece tanto luto, y mucho menos que se hable de ella con términos que destacan una violencia nunca antes vista. ¿Qué sucede? ¿Hasta dónde familia, escuela, Gobierno y sociedad en general son responsables y cuánto más durarán las políticas públicas en dar un acertado golpe a esta realidad que golpea tan fuerte y tira al suelo otros logros alcanzados?

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